10 may. 2012


Urbanismo: Movilidad y transporte


Referéndum para la Ley de Transporte, ¡ya!

10 abr. 2012

Urbanismo: Politicas Urbanas/Normativa


Entrevista a LaPazUrbanismo para el periódico La Prensa de La Paz,

¿ Las áreas consideradas estables de la ciudad de La Paz (Miraflores y Sopocachi) soportarán sin mayores problemas su crecimiento, me refiero a servicios básicos y vías?



Se tiene bien entendido que las zonas de Sopocachi y Miraflores  por sus condiciones geológicas, representan los sectores más aptos para la construcción en altura de la ciudad. Así mismo el USPA 2010 rectifica a estas áreas como las de mayor redensificación pues  esta normativa libera la altura de las construcciones en especial en las calles y avenidas con más de 12 metros de ancho. Por ese motivo, en los últimos años se vieron erigir edificios altos en mayor cantidad y en áreas poco habituales.

Sin embargo esta fórmula aparentemente básica: “más gente en menor superficie”, puede generar efectos secundarios  como la saturación del espacio urbano, una mayor demanda de servicios básicos y al mismo tiempo la sobrecarga de sus redes. Por ejemplo, en la zona de Miraflores, gran parte de la red de alcantarillado y de abastecimiento de agua potable data de principios del siglo pasado, este escenario no es muy diferente con relación al de la zona de Sopocachi.  Así mismo se avizora una inevitable saturación de las vías sin importar su jerarquía, ésta a causa de una mayor demanda de transporte proveniente de una población en constante acrecentamiento a la cual se debe sumar el incremento paulatino del parque automotor metropolitano.

En este entendido, esa fórmula que detallábamos líneas arriba se convierte en: “más gente en menor superficie con nuevas y mayores necesidades”, esto debería de alertarnos en el sentido que todo programa de redensificación y renovación del parque inmobiliario no debe ser tarea exclusiva de los promotores, sino también de aquellas instituciones públicas y privadas que se encargan de la dotación de infraestructura y servicios básicos, las cuales deberían de prever la adaptación y el acondicionamiento de sus redes en base a las nuevas cifras poblacionales. Tarea similar con relación al transporte, especialmente el público,  que si bien no es una problemática exclusiva de Miraflores y Sopocachi, urge poner en marcha el plan de “LaPaz Bus” para de esa manera controlar el ya atomizado transporte público y evitar no solo el colapso de la red vial sino también del conjunto de la red de servicios básicos.

 ¿El descentralizar la autorización de construcción, ¿es una medida que ayuda a los vecinos y al crecimiento de barrios?

El descentralizar los servicios ediles hacia las subalcaldías de todos los macro distritos, en especial aquellos encargados de la gestión del territorio es sin duda una medida que beneficia al conjunto de la población y por ende influye positivamente en el desarrollo de los barrios. 

Desde años atrás se comenzó con la descentralización de los servicios de administración territorial, hacemos referencia a las Direcciones de Administración Territorial (DAT), las cuales están encargadas en lo esencial, de todo procedimiento de aprobación, revisión, división, partición de predios y edificaciones. Esta experiencia permitió liberar ligeramente el ya conglomerado servicio de la DAT y así mismo hacer efectiva la redistribución de servicios.

Lo ideal es que la descentralización favorezca verídicamente el acercamiento de la institución hacia los vecinos, simplifique todo procedimiento reduciendo tiempo y costos, condene la burocracia, facilite el acceso e intercambio de la información, para de esa manera ofertar al ciudadano un resultado oportuno y útil en los trámites consiguientes.  

Para llevar a cabo estas metas es necesario adecuar a las instituciones encargadas, dotarlas de un buen equipamiento, herramientas útiles, aprovechar los sistemas informáticos e internet, capacitar al personal. En ese contexto: ¿Por qué no pensar en implementar una descentralización optimizada de los servicios municipales, en vista del nuevo plan de Regularización de Edificaciones fuera de norma, por ejemplo? 

21 feb. 2012

Urbanismo: Historia/Patrimonio


CASA KULJIS, UNA JOYA PATRIMONIAL QUE LUCHA POR REVENIR A SU PASADO

Foto: archivo
Uno de los inmuebles más valiosos y antiguos de la ciudad es la casona Kuljis, en la que funcionan ópticas, perfumerías, restaurantes, puntos de internet, cabinas telefónicas, quioscos y bares. 

A pesar de los años, el hollín, las termitas y el olvido, esta estructura se niega a morir, pues su hermosura no se ha desvanecido.

El enorme edificio casi ocupa una manzana y se encuentra dividido por el pasaje Kuljis que une las calles Comercio y Jenaro Sanjinés. Por dentro, la casa está fragmentada en construcciones nuevas pero improvisadas que acogen diversos negocios y que se superponen a la arquitectura original. 

En el último piso funciona un restaurante, más abajo hay algo que parece un bar.

“¿Cuál casa? Aquí no hay ninguna casa, sólo oficinas y restaurantes”, dice un hombre al que pregunto por alguien que pueda relatar la historia del inmueble, de sus antiguos dueños o del porqué de su construcción. 

Al escuchar mis preguntas, una mujer se acerca y me confiesa que conoce la historia de la casa. Su nombre es Elia Porcel y afirma haber nacido allí.

“Al principio, esto era un tambo, después la compraron unas monjas y más tarde la adquirió el señor Jorge Kuljis, que se dedicó a hacerle todos los arreglos pertinentes. Él vivía aquí con su familia, pero también han vivido en la casa grandes personalidades, como ex presidentes de la Corte Suprema, el doctor Armando Villafuerte; vivían aquí familias italianas, gente de Santa Cruz, personas muy importantes, coroneles y ex comandantes de la Policía”, cuenta. 

“A la muerte de don Jorge el inmueble fue heredado por su hijos Militza, Danilo, Ivanko y Dolly, quienes vendieron sus partes de la casa y ahora ha quedado como usted la ve. El pasaje tampoco es lo que era. Don Jorge amaba esta casa; si tenía un rasguño, al día siguiente él ya lo tenía arreglado”, relata. 

Precisamente porque la conoció en su esplendor, Porcel lamenta el estado en que se encuentra la casa. Ella aún ocupa, en los pisos superiores, un pequeño bar-restaurante que le da para vivir. Me invita a pasar. El espacio de paredes altas y anchas se ha divido en dos; tiene dos plantas. Al parecer, anoche hubo una fiesta en el local.

Elia sueña con el pasado, con el antiguo esplendor de la casa, de cuya historia también es parte y por la que aún está muy orgullosa. Su madre trabajaba para Jorge Kuljis y ella creció entre las gruesas paredes de adobe del inmueble. Desde el balcón vio pasar esplendorosos desfiles, presenció manifestaciones y disturbios políticos.

Algunos espacios de la casa aún pertenecen a los Kuljis. Toco una de las puertas del pasaje en el que se encuentran algunos negocios pero en el que fundamentalmente hay depósitos de mercadería que se vende en la calle Comercio. 

Me recibe Andrés Kuljis, el nieto de Jorge. Entro al departamento que parece ser de un mundo distinto al de afuera. Está decorado con elegancia, plagado de antigüedades. En la cocina hay un sitio en el que aún se puede ver un pedazo de una pared de piedra que, según Andrés, data del siglo XVII, cuando el inmueble pertenecía a las madres concepcionistas. 

La parte de la casa que da a la calle Comercio es patrimonial, el resto no. Miramos por una de las ventanas y Andrés señala arcos y espacios de la construcción que datan de tiempos inmemoriales. Su abuelo adquirió la casa a principios del siglo XX. La fachada que da a la calle Comercio es la que tiene mayor valor arquitectónico, es de 1930. 

“Tiene detalles neoclásicos y barrocos, un estilo muy ecléctico. El otro lado era un convento, había un cementerio y una iglesia de la que aún queda parte de la torre. Mi abuelo convirtió el pasaje en un espacio comercial. La casa está en los primeros planos que existen de la ciudad”, dice. 

El sueño de Andrés Kuljis es recuperar lo que aún pertenece a su familia, restaurarlo y rescatar además otros espacios de la vivienda para que en el futuro vuelva a parecerse a lo que alguna vez fue.

Foto Ivan Piñeiro
Fuente texto Amancaya Finckel

4 feb. 2012

Urbanismo: Geografia


 La ocupación territorial no planificada, factor capital para el aumento de desastres


La ocupación territorial urbana no planificada junto al crecimiento demográfico en las ciudades de La Paz y El Alto, alentada a su vez por la construcción de calles y avenidas en zonas de amenaza, aumentó la vulnerabilidad de la población hacia el desastre, concluye un estudio del Instituto de Investigaciones Geográficas (IIGEO) de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).


El ingeniero geógrafo Javier Núñez Villalba, investigador del estudio denominado “Detección de cambios de uso del suelo que modificaron la vulnerabilidad en el territorio urbano paceño” afirma que la Geografía ayudó a entender que el problema mayor para que sucedan los desastres en La Paz y El Alto no es la amenaza, o sea, el río o la pendiente de la quebrada, sino la ocupación territorial “porque el ser humano ha llegado a ocupar algo que por naturaleza no le correspondía”.

Según el docente investigador, generalmente desde las instituciones encargadas de atender situaciones de desastre, lo que se hace es echarle la culpa al cerro por el deslizamiento. Entonces se hacen análisis geológicos para conocer la composición del terreno y los niveles de filtración de agua, cuando en los hechos no son los aspectos más importantes.

“En realidad, si vemos las imágenes (ver Info. de fotografías aéreas y satelitales) la ocupación territorial es la que se ha ido a exponer a la amenaza. Nos hemos ido a vulnerabilizar a la amenaza porque ese río no era amenaza cuando no había casas. Esa ladera que tiene un río en una pendiente, no es una amenaza mientras no vamos a construir nuestras casas al borde del cerro. Nosotros mismos estamos construyendo nuestra vulnerabilidad”, dice en entrevista con el Periódico Digital del PIEB.
Fotografía de 1955 del cruce Desaguadero en El Alto, se evidencia los grandes caudales de los ríos Seco y Seke  

Imagen actual. Los ríos Seco y Seke fueron canalizados sin embargo continúan las inundaciones en ambos sectores
Las fotografías aéreas del territorio urbano paceño que datan desde 1930, además de imágenes satelitales de diferentes resoluciones según la tecnología empleada hasta el 2011 –obtenidas sobre todo del Instituto Geográfico Militar y la Alcaldía de La Paz–, le permitió al investigador detectar los cambios del uso del suelo que modificaron la vulnerabilidad en las ciudades de La Paz y El Alto.

Para encontrar la vulnerabilidad se realizó un inventario bibliográfico de los desastres ocurridos en el territorio urbano paceño. Este inventario se concentró en un Sistema de Información Geográfico (SIG) para localizar los eventos recurrentes ocurridos en el territorio urbano paceño. Las fotografías aéreas e imágenes de satélite se procesaron en programas de Análisis Digital de Imágenes (ADI). De esta manera se relacionó los cambios del uso del suelo con los desastres localizados sobre las fotografías aéreas y las imágenes de satélite para encontrar y explicar la generación de la vulnerabilidad.


“Por los datos obtenidos se logró identificar que mientras se expandía la ciudad, en las áreas de ocupación se produjeron los desastres”, señala.

Como ejemplo cita el caso de Callapa del que se obtuvieron fotografías e imágenes satelitales desde 1930. En las fotos de 1955 se ve un sendero que llega hasta la parte superior de la zona que para el año 1987 se convierte en una vía la cual atrae ocupación. La zona logra su mayor movimiento el 2009 cuando se construye una escuela, un centro de salud, canchas y otras obras que generan mayor movimiento. El mismo año se produce el primer deslizamiento, pero continúa la construcción de viviendas hasta que en febrero de 2011 ocurre el llamado megadeslizamiento, un desastre de gran magnitud.
Callapa desde 1930 hasta 2009, la ocupación poblacional creció en el área y con ello se masificaron los deslizamientos 
Imagen post megadeslizamiento en la zona de Callapa 
 De acuerdo al mapa histórico de recurrencias de desastres, figuran los deslizamientos y derrumbes en 1582, Llojeta; en 1837, Santa Bárbara; en 1984, San Antonio; en 1972, Agua de la Vida; en 1998, Periférica; en 2008, Villa Salomé; en 1986, Kupini; en 1990, Pampahasi; en 1906, Obrajes; en 1988, Bella Vista; en 1983, Següencoma; en 1985, Irpavi 1985; en 2009, Callapa; en 1960, Cotahuma; en 1971, El Tejar; en 1987, inundación en Río Seco; y en 1959, una riada de características similares a las de 2002 que pasó por el centro de la ciudad hasta desembocar en la zona Sur, entre otros.

Respecto al programa de la Alcaldía de La Paz “Barrios de Verdad”, el experto señala que si bien este contiene un componente muy importante que impulsa el mejoramiento de los servicios básicos en las laderas, no siempre está conectado con el tema de riesgo.

El estudio también revela los cambios de usos de suelo por los que transcurrió la urbe de La Paz, que no fueron tan dinámicos como en El Alto, donde se evidenció que en los años 30 La Ceja era una zona de cultivo, que pasó a ser una zona industrial en los 50, posteriormente habitacional en los 70, hasta convertirse en un área comercial. El crecimiento de la superficie de mancha urbana logró duplicar a la de La Paz, con 20.000 hectáreas de superficie construidas.

Fuente: pieb.com.bo